LA ELECCIÓN
 Otilio González
Opinión. Enrique Martínez y Morales.

Otilio González

Por: Redacción 23 octubre, 2023

Todo saltillense conoce la avenida Otilio González que atraviesa la capital

coahuilense por el sur de su centro histórico hasta desvanecerse en los

confines orientales de la ciudad. Lo que pocos saben es el origen de su

nombre, los méritos de la figura que busca homenajear. ¿Quién fue Otilio

González Morales y por qué mereció el reconocimiento de que una arteria tan

importante haya sido nombrada en su honor?

Otilio es un mártir político de Coahuila que murió, a sus 33 años, por perseguir

sus ideales. Nació en 1894 en el humilde barrio del Ojo de Agua, ahí donde se

fundó en tiempos coloniales la ciudad de Saltillo. Su primera batalla fue contra

la pobreza congénita, la que logró sortear gracias a su gran capacidad

discursiva, sus dotes natos de orador y su tenacidad permanente.

Consiguió una beca del ayuntamiento en el Ateneo Fuente en su natal Saltillo,

primero; y en la Escuela de Derecho, en la ciudad de México, después. Desde

entonces daba muestras de sus atributos de poeta, mismas que consolidaría en

dos sencillos libros de poesía: “Incensario” y “De mi rosal”.

Su congruencia ideológica lo llevó a conocer la hiel del exilio. Pero lejos de

deprimirse ocupó su tiempo en actividades productivas. En Houston se casó y

en la Habana despuntó en los círculos literarios. Cuando su esposa se adelantó

a México con una creatura en el vientre, Otilio no soportó estar lejos de su

familia y utilizó su ingenio para ingresar a México, donde su presencia estaba

prohibida por órdenes del mismo Calles, por haberse negado a ser orador en su

proyecto político.

Y no se había unido a la causa callista por dos razones: su congruencia

ideológica y su lealtad política. Estaba en contra de la reelección de Obregón

que el presidente Calles impulsaba, modificando incluso la Constitución para

este efecto. Además, ya había comprometido su lealtad con Francisco Serrano,

candidato opositor en esa contienda.

En algún momento de desesperación le ofreció a su familia alejarse de la vida

pública, pero como dijo su hermano, “era tarde, estaba ya infectado con el

virus de la política”. Así que siguió su camino por esa senda, llegando a ser

incluso diputado federal en 1922.

En Huitzilac, Morelos, encontraría su fatal destino. Ahí sería apresado, junto con

el candidato Serrano y otra docena de correligionarios por orden de los

sonorenses. A pesar de tener las manos atadas a la espalda con alambre de

púas y ser el último en la ronda de ejecuciones, dicen los asesinos que fue el

único que no imploró por su vida. “Soñador”, así lo describiría su verdugo años

después. Con la postura mostrada incluso en el patíbulo, fue congruente hasta

con sus poemas: “Oh, muerte, no te huyo”.

Otilio González abrevó la poesía de Manuel Acuña, la ideología

antirreeleccionista de Francisco I. Madero y la institucionalidad democrática de

Venustiano Carranza, coahuilenses todos que, como él, vivieron intensamente y

​

murieron en la apoteosis de su existencia, con la esperanza de un México

mejor.

Este octubre celebramos el 96 aniversario de su muerte. Este mes recordamos

al héroe desconocido, al gran coahuilense y al gran mexicano que fue Otilio

González.

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