LA ELECCIÓN
 Regale afecto
Opinión. Enrique Martínez y Morales.

Regale afecto

Por: Redacción 12 febrero, 2023

Los que tengan mi edad, o más años, recordarán con toda seguridad un spot

televisivo que se transmitía allá por principios de la década de los 80 ́s y que

era auspiciado por el Instituto Nacional del Consumidor en el que unas

simpáticas marionetas de peluche entonaban una melodía pegajosa que decía

“regale afecto, no lo compre, lo importante es convivir, trabajo le cuesta ganar

el dinero y no vuelve si lo deja ir”.

Desconozco cual sería la postura el respecto, hace 40 años, de las cámaras

empresariales, sobre todo las de comercio, las industriales o las

restauranteras, pero ahora no dudo de que pondrían el grito en el cielo. Los

promotores de eventos de derrama económica como

El Buen Fin

hubieran

manifestado su inconformidad de forma por demás elocuente.

Promover el ahorro en la comunidad es una política de responsabilidad, y más

en una sociedad en la que el dinero es una especie de braza caliente en las

manos de sus receptores que tienen la costumbre de gastarlo tan pronto lo

reciben. Motivar que los ciudadanos generen un ahorro en épocas de vacas

gordas para mitigar los efectos de la sequía presupuestal cuando llegue,

parecería una buena idea.

¿Qué pasó en estas 4 décadas? Antes era la autoridad encargada de velar por

los intereses del consumidor la que hacía campañas para evitar el consumo.

Ahora, es la que lo promueve y, claro está, vela para que los ciudadanos no

sean estafados y reciban los productos y servicios a satisfacción.

Yo creo que en esos años nuestra economía maduró. Es cierto que en parte nos

contagiamos de la fiebre consumista de Estados Unidos, pero también influyó

el hecho de que comenzamos a sustituir importaciones, a hacernos más

eficientes y a incrementar nuestra productividad. Ahora el consumir significa

mantener nuestros empleos y sana a nuestra economía. Pero, como todo, los

excesos son malos. Ni tan lejos que no alumbre al santo ni tan cerca que lo

queme.

“No abra su cartera, abra el corazón, regale afecto, no lo compre”, terminaba

el spot que promovía el ahorro, muy adecuado para esta semana en la que

celebramos el amor y la amistad. Y con esto no quiero decir que no compremos

un detalle para la persona amada o los seres queridos. Si está en nuestras

posibilidades y no compromete nuestra economía, es saludable que apoyemos

el ciclo económico gastando con responsabilidad en estas fechas.

A lo que me refiero es que las cosas realmente valiosas de la vida, lo que más

valoran nuestros seres queridos, y que coincide con la cantaleta del spot en

mención, no se compran con dinero. El tiempo que les podamos dedicar, las

palabras cariñosas, el detalle oportuno, la caricia sentida, el beso inesperado.

Cualquiera de estas acciones vale más que el regalo más grande que podamos

comprar o las flores más olorosas que podamos encontrar.

En esta fecha propicia, abramos el corazón y si se puede, con responsabilidad y

mesura, también la cartera. Pero, sobre todo, no olvidemos regalar afecto,

regalar amor. Ese que tanto necesita la humanidad.

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