LA ELECCIÓN
 El valor de la paciencia
Opinión. Enrique Martínez y Morales.

El valor de la paciencia

Por: Editor 20 diciembre, 2022

Cómo han cambiado muchas cosas desde que yo era niño. Y,

desgraciadamente, no todos los cambios han sido para bien. El progreso

tecnológico, sin duda, ha significado un avance importante para la humanidad

en muchos rubros, pero nos está cobrando la factura en el desarrollo y

formación de nuestros hijos. Antes, nuestros padres batallaban para que

dejáramos de jugar en el parque y volviéramos a la casa; ahora la lucha es

inversa: hacer que suelten la tablet y disfruten alguna actividad al aire libre.

Para nuestros jóvenes también se visualizan riesgos importantes. Antes,

cuando queríamos comunicarnos con alguien a la distancia había que escribir

una carta, depositarla en correos y esperar pacientemente varias semanas

hasta que llegara la respuesta. Todos los teléfonos eran fijos así que, en el

mejor de los casos, teníamos que aguardar a llegar a la casa o la oficina para

poder hacer una llamada.

Para tomar fotos era toda una odisea. Si teníamos la suerte de cargar con la

cámara en un momento necesario, y que además tuviera rollo, teníamos que

llevarlas a revelar y esperar varios días a que el estudio las entregara. Si

queríamos compartirlas con alguien, había que solicitar más copias y enviarlas

o llevarlas personalmente.

Si se nos pasaba alguna película en el cine, teníamos que esperar meses

enteros a que llegara a los anaqueles de Blockbuster o de algún videoclub,

darnos una vuelta, orar porque la tuvieran disponible, rentarla en formato Beta,

VHS o DVD, y luego regresarla en el plazo solicitado, so pena de pagar una

multa.

El caso de la música era muy similar. Si escuchábamos una canción que nos

gustara en algún lanzamiento en la radio o en programa musical había que

aguardar semanas o meses hasta que se vendiera el disco o el casete en

tiendas de música. No teníamos opción de escoger: por una canción de nuestro

agrado había que comprar las 10 canciones del álbum.

Si queríamos ir de compras había que aguantarse las ganas hasta que fuera fin

de semana para ir al centro comercial, o vacaciones para cruzar al otro lado.

Para conocer las noticias había que esperar al noticiero de la noche o la llegada

madrugadora el periódico.

Ahora, con el correo electrónico, las cartas y documentos llegan en fracciones

de segundo. Las llamadas las realizamos desde nuestro móvil, convertido en

cámara fotográfica profesional. Con aplicaciones, como Netflix y muchas otras,

podemos ver películas que aún están en el cine sin las molestias de rentarlas.

La tecnología permite que bajemos de inmediato nuestra canción favorita, solo

la que nos gusta. Compramos desde nuestra computadora y al poco tiempo

recibimos los productos en nuestra casa. Nos enteramos de lo más importante

al instante mediante los chats y redes sociales.

El riesgo que corren nuestra niñez y juventud es que están perdiendo la virtud

de la paciencia. No saben esperar y quieren una gratificación inmediata. Eso

los hace vulnerables, a valorar poco las cosas y pone en riesgo a la sociedad

del futuro. Como padres tenemos ese reto. Inculquémosles el valor de la

paciencia. Después de todo, no les pasará nada si esperan un día más para

abrir un regalo o recibir una recompensa.

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