LA ELECCIÓN
 Problemas con la autoridad
Opinión. Enrique Martínez y Morales.

Problemas con la autoridad

Por: Redacción 24 marzo, 2024

Los seres humanos siempre hemos tenido una actitud ambivalente con

respecto a la autoridad. Por un lado, nosotros mismos la promovimos y le

dimos forma a través de las leyes para poder vivir con prosperidad, armonía y

seguridad. Pero por el otro, nuestra esencia de libertad nos conlleva a mirarla

con recelo, incluso a retarla en ocasiones.

En este sentido, existen dos tipos de autoridad: la que ejerce el estado nación a

través de sus funcionarios y la que emana de los liderazgos naturales o

familiares. La primera es del tipo legal y político; la segunda, moral.

Y dentro del segundo tipo, tradicionalmente los padres eran considerados el

modelo de autoridad que inculcaba a sus hijos la educación básica y los valores

como el orden, el respeto, la honestidad, el trabajo y la responsabilidad, entre

muchos otros.

Algo ha pasado en el mundo, quizá el acceso a la tecnología en los niños, la

disponibilidad de información de todo tipo en los jóvenes o la saturación en las

agendas de los mayores, que los padres han ido renunciando paulatinamente a

ejercer este tipo de liderazgo en sus familias.

Ahora muchos papás prefieren visualizarse más como pares de sus hijos, en

una relación de iguales, con la única encomienda de mantenerlos ocupados y

lejos de los vicios, en el mejor de los casos. Compartiendo quizá algunas

actividades y experiencias, pero más en el rol de compañeros y cómplices que

de guías y educadores. Sucede lo mismo con algunos maestros, que han tenido

incluso que relajar la formalidad de sus métodos de enseñanza, más por

presión social que por iniciativa propia.

La democratización de los países ha llegado a las familias, donde muchas

decisiones se toman por consenso y no necesariamente para bien.

Lo que necesitan nuestros hijos es un padre o una madre, ambos de

preferencia, no un amigo. De esos tienen muchos en la escuela y tendrán más

en la vida. La figura de los papás es insustituible. Es natural que los niños

necesiten someterse a una autoridad. Requieren una figura paternal fuerte que

los guíe con sabiduría, los corrija con cariño y los enseñe con el ejemplo. Si los

progenitores renuncian a ello, la encontrarán en otro lado y tendrán problemas

con la autoridad cuando atraviesen el difícil trance de la adolescencia.

Para nosotros, los padres, ejercer la autoridad ante nuestros hijos no es

sencillo, y a veces es hasta doloroso. Pero debemos hacerlo siempre y a

tiempo, si no, nadie más lo hará, cuando menos de la forma correcta.

Es cierto que nadie nos enseña a ser padres, pero en nuestro corazón, en

nuestra conciencia y en nuestro instinto tenemos a los mejores consejeros para

llevarlos por la ruta correcta.

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