LA ELECCIÓN
 Todos somos hermanos
Opinión. Enrique Martínez y Morales.

Todos somos hermanos

Por: Redacción 25 febrero, 2024

Al terminar la cruenta batalla de Solferino en el norte de Italia a mediados de

1859, el escenario era desolador: más de 40 mil hombres se esparcían heridos,

abandonados a su suerte. Ante esa estampa, un banquero suizo llamado Henry

Dunant y provisto de un alma piadosa, un corazón humanitario y una mente

visionaria, puso manos a la obra y organizó a los lugareños para socorrer a las

víctimas, sin importar si eran franceses, austriacos o italianos.

Tres años después plasmaría sus vivencias y sus reflexiones en un texto que

sería la simiente de lo que se convertiría en la Cruz Roja, cuyo objetivo sería

atender a los heridos de guerra, sin importar su nacionalidad, religión o raza,

mediante la participación de voluntarios preparados para ello.

En 1901, Dunant sería galardonado con el primer Premio Nobel de la Paz y sus

postulados humanitarios darían origen a la Convención de Ginebra. Pero su

principal legado sería la creación de la Cruz Roja, benemérita institución que

sigue salvando vidas, todos los días.

La presencia de la Cruz Roja en México data de principios del siglo pasado,

aunque fue hasta 1910, mediante decreto expedido por el presidente Porfirio

Díaz, cuando se institucionalizó. Su lema resume su filosofía: “Seamos todos

hermanos”.

Desde entonces la cantidad de las delegaciones dispersas por el territorio

nacional ha crecido como la espuma, llegando a más de 550. Algunas cargan

muchos años a cuestas, como la de Monterrey que tiene 93 o la de Saltillo, que

recién celebró su 80 aniversario.

Desde hace mucho tiempo no hay heridos que atender a causa de revoluciones

ni guerras civiles en nuestro país, pero sí que existen, y cada vez más, los que

dejan a su paso la inseguridad, los accidentes y los desastres naturales. Los

terremotos y los huracanes siguen golpeando con fuerza nuestra geografía, las

urgencias cardiovasculares repuntan y nuevas epidemias, como el Covid,

atacan sin piedad. En todos estos casos la Cruz Roja está presente y salva

vidas.

Sirva este texto para reconocer y homenajear a los socorristas, paramédicos,

enfermer@s, doctor@s, camiller@s, choferes de ambulancias, personal

administrativo, religios@s, presidentes y expresidentes de los patronatos de las

delegaciones y las damas voluntarias quienes, como mi madre, han dedicado

parte de sus vidas a salvar otras.

La Cruz Roja ya comenzó su colecta, nos necesita. Es momento de demostrar

solidaridad y que todos somos hermanos. Como dijo un connotado saltillense,

don Jesús de Valle Arizpe: “nadie es tan rico que no pueda necesitar a la Cruz

Roja ni tan pobre que no pueda ayudarla”.

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